miércoles, septiembre 27, 2006

Notas Teatro 13 (Lenguajes)

Érase una vez un señor de moñito azul, que se levantó a la mañana y dijo:

- Tlin tlin, pilulu.

Los que estábamos ahí entendimos todo al instante. Ese señor conectaba con algún lugar supraterrenal. Todos éramos personas sensibles y perceptivas, personas abiertas; nadie se hubiese animado a refutar que ese señor lo Comprendía Todo. Entonces le rendimos culto.
Enriquito prendió unas velas, Isabel trajo algunas telas. Lila armó el altarcito con la mesita ratona, y Luis y yo sacamos de circulación al Niñito Jesús que Marita había hecho con crealina, en los grupos parroquiales. Apagamos las luces y el señor de moñito azul se quedó con los ojos muy abiertos.
Después le pedimos que nos dijera algunas palabras, para encarar los duros momentos que se avecinaban. El señorcito dijo:

- Ukulalamilalabumi.

Isabel estuvo a punto de llorar, conmovida, yo la vi. Después me explicó que el señorcito de moño azul había dado en el clavo con aquellas palabras regaladas, había acertado como nadie antes, entonces Isabel lloraba y las lágrimas se le metían entre los dientes, y ella decía “nadie, nadie, nunca nadie antes...”

Un día el señorcito de moño azul se quedó dormido. A su alrededor nos sentamos todos, con las cabezas en posición de adoración y las manos apretadas. Hicimos un largo silencio, que sólo Enriquito se atrevió a quebrar cuando pidió irse a buscar una Coca Cola. Luego el señor del moñito despertó. Nos miró con ojos de moribundo y dijo:

- Sala-malakaclín... Dubidiburai. Desifi.

Luego, simplemente, se nos fue. Todos lo lloramos acongojados. Después nos juramos silencio eterno, en respeto a su memoria.
Acá estoy yo, calladita y de negro, pero ando con unas ganas bárbaras de decirle a Luisito que nos tomemos un café, que me invite por ahí, sería lindo andar con Luisito, pero el señor del moñito azul merece todos mis respetos; todos mis años de respeto, en agradecimiento a sus palabras. En honor a sus palabras, entregadas sin reparos; con la sabiduría de los que exceden las formas y las resonancias.

3 comentarios:

Magdalena dijo...

"si el lenguaje es otra piel/ toquémonos más..."

Anónimo dijo...

Uquiti loquiti zatiqui sosqui!
Zulu voti...? Apoti, apoti.
Zandingui zandaga e zandugui zandé.
Totiquis!

Anónimo dijo...

¿Quién no querría tener una fe ciega y absoluta? No me duraría nada pero el will está, y a fin de cuenta eso es lo que importa.

Frase: "Comprender, comprender. Yo, no quiero comprender"
(Un groso)
(De nombre Jean Anouilh)