lunes, agosto 15, 2011

Pedagogías

Bien, señores, sean ustedes tan amables de tomar esa revista; sí, esa que está ahi, sí, la de la chica que sonríe, sean ustedes tan amables de tomarla y buscar en ella un tema, inmediatamente, sí, un tema señores, un tema. Escriban entonces, escriban que inspiraciones no les faltan, miren sino alrededorcito nomás, miren si no hay acaso chicas que sonríen y revistas, cantidad de revistas, señores. Bien, tomemos ahora la birome, compañeros, tomémosla y escribamos: Composición. Tema. Chica que sonríe. Bien, ya casi lo tenemos; desarrollemos ahora. La chica que sonríe tiene un vestido morado con una línea negra y una manzana carmesí justo en la espalda, donde comienza esa linea que la divide, o que la termina de coser. Señores, escriban, escriban entonces que la chica sonríe y tiene una cajita de perfume en sus manos, sonríe como si no lo sintiera, es una sonrisa neutra, desperfumada; sin aditivos, con conservantes. Oh, señores: he aqui una pieza del mundo, una metáfora del todo, un camino reducido para recorrer las distancias todas, una perla, un anillo. Escriban, señores, y si echaran en falta un atisbo mayor de ideas, pues hojeen las páginas, vayan y encuentren allí en ese recuadro una espiral de la vida misma, extiendan sus abecedarios por las fotos hasta cubrirlas de caligrafías. De lo antiguo guarden todo, de lo nuevo no anticipen. Busquen, estimados, busquen, oh, sí, la vida está contenida en esa cajita de perfume, oh sí, la vida está allí y si no la ven señores, pues no saben mirar. Esta mañana nadé hasta cansarme y recorrí kilometrajes hacia abajo. Señores, dormité yo con corales y sentí pasar serpientes. Vi pasar la luz por entre las fauces de un tiburón. Señores, no había nada allí, nada nuevo; yo que anticipé lo nuevo les digo: lo nuevo no es, lo que hay es revista, chica que sonríe, manzana; amen el pasado como a ustedes mismos, señores; busquen incendiar las perlas y separar las ramas. Cuando lleguen, no avisen. La manzana se volverá turquesa hasta la agonía, una sombra colorida les va atravesar los ojos. En el río caliente van a poder mecerse, señores. Les prometo ríos y les prometo mecerse, les prometo dormir al sol. Tomen entonces la revista, decía, pero aguardenme aqui, que me están llamando; sí, aqui se comunican conmigo desde la central mayor, aqui me llaman y me dicen cosas. Se los retransmito, pero no pierdan la manzana, los temas todos, oh, los temas, por favor, los temas todos, la chica, la manzana. Señores, me están diciendo cosas aqui, me están diciendo cosas y me están rellenando de cosas. Me dicen aqui que celebren lo bello; aqui desde la central me informan que sería tan deseable, tan de haber llegado a algún lado poder atesorar y querer tanto lo bello hasta que se reproduzca como un manto, hasta que derrame su río tibio por todas las esquinas, por las esquinas peligrosas, por las esquinas donde nacen las hijas de las flores. Cuando encuentren, atesoren; rindan culto, compartan, sean fuente; escriban, señores, escriban.
Tengan siempre entre las cejas un pentagrama: sepan siempre entrecruzar los ojos para que empiece a cantar.

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