En la tarde fueron varios
los que acudieron a mi llanto.
Todos eran tristes y cansinos.
Eludieron mis engaños
para darle de lleno a lo oscuro.
Pensé y sentí cientos de pájaros,
y sin embargo
ya no puedo escribir.
Las letras mienten tanto,
y ya no puedo mentir.
Pensaron que no existía
en mí nada de sales.
Por la boca me salió un mar exasperado.
*****
Me dormí sobre tu boca,
la agonía esta vez fue nacimiento.
Te quise.
Me volví solemne, pero era leve
una gota de océano levantó vuelo.
El vapor nos fue cubriendo
de halos de colores.
Detrás de todo lo verde quedó tu frente.
Esperé acostada que despiertes.
Tus ojos eran persianas.
Entre las rendijas
encontré que me adorabas.
lunes, diciembre 22, 2008
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1 comentario:
Magdalena, Magdalena
dónde tenías escondidos estos versos?
En los abajos de las camas?
Sé que los tenés.
Te voy a ver pronto y vamos a hablar otro idioma (como siempre)!
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