En los contornos del amor empobrecido
surge un surco de un sendero oscuro:
La luna se hizo con flores
para dar contorno a lo amargo.
Cada palabra fue un planeta.
Fue testigo cada día
de la llegada de la noche.
Cada silencio fue un presidio.
Supiste que entrabas en el fuego
cuando viste el aire consumido.
Cada guiño que negaste
alimentó de agujeros
un enorme cementerio.
jueves, diciembre 04, 2008
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