Estrafalaria,
conversaba con espíritus celestes.
Su pelo
siempre aguado
siempre marítimo.
Embriagada de sal y de sol.
Límpida, lisa y llana,
siempre al borde del mundo.
Entendía las razones de otros tiempos
surcaba los tiempos como si navegara
Nada le impedía columpiarse
entre un dejo de sol
y un valle de luna.
Surgía de las mañanas nubladas
desenredaba el acontecer de la magia.
Hipnotizaba con su plegaria muda
todos los peces de los ríos.
El mar le hacía reverencia, oscuro,
plegado.
Se le presentaba dormido,
y frente a frente
eran dos trazos constelados.
***
Clara,
azul.
Deja la estática
y se acerca a mí.
Cerca, llena de ríos,
cerca de todo lo que tiene río.
En un segundo descosí
todo:
Ahí donde hay fulgores,
en medio de un artificio.
Estás
florida de guirnaldas
salís
por una puerta anaranjada
dormís
tus sueños hacen firuletes en la almohada.
Lo demás así
se pisotea con los pies blancos
como si fuera una frase
hecha de vapor celeste.
Lo extranjero, los extraños
se consume y parte.
Subís las escaleras
y nadie te ha visto jamás.
***
lunes, febrero 26, 2007
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