jueves, julio 27, 2006
Notas Teatro 5
Lo dijimos tantas veces que ya nos aburre, pero resulta que sí existe ese segundo, esa milésima de tiempo y espacio donde la rueda gira y la luz se dispara. Nos gustaría que desapareciera ese pedazo de instante de una buena vez, pero es que cae de las nubes, o surge de las plantas; o lo que es peor, de todo el espacio indefinido que se abre en medio de ellas. Si pudiera almacenar esos segunditos en cajas, tendría un stock de lo irreversible, tendría el poder del cambio clasificado por grados de intensidad, o de sorpresa. Siempre termino por identificar ese momento separado del tiempo. Si tu tiempo fuera una línea, cortaría ese centímetro para estirarlo con las manos, como a un chicle; o quizás lo pisotearía en el suelo, lo llenaría de escupidas, de piñas, de plomo. Es verdad, es así: y cómo nos desconcertamos cuando descubrimos cuándo fue, en qué momento todo se volvió así de lleno de bruma, en qué momento perdimos la visión a corta distancia, en qué segundo de vida alguna neurona instaló la decisión. Qué extraño, qué delicioso cuando nos miramos y sabemos que acaba de suceder ese momento; que acabamos de arrojar, desde la nada hacia el todo, un intento de destino. Nos aburre que nos pase seguido, pero todo lo fantástico termina por aburrirnos cuando no tiene un dejo de pesimismo, de obviedad, o de ligereza incrustada en los ejes. Esos instantes tienen algo de barajas, algo de figuritas; algo de dibujos misteriosos que uno encuentra en un cofre. Cuando se me cruce el instante del giro, espero que puedas verlo reptar; para no tener que convertirlo, solitaria, en un chorro torpe de palabras.
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1 comentario:
ma que torpe ni que torpe vieja si lo tuyo esta siempre pulido por naturaleza... me hace pensar en un hilo terriblemente tenso, de esos que cortaban las parcas, en una uña haciendo pocitos en el barro, en un punto rojo que mezclado con azul y verde hacen en mi pantalla un fondo naranja, en las impurezas de las ollas mal lavadas (estoy ree ama de casa, vivo sola con una amiga), en un pelo de gato y todo eso soplado por un viento fuerte para unificar.. pero no funciona.. nada funciona! menos los ravioles que me estoy por comer!!! otra vez besos!
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