Esto es una memoria de papel.
Traída con el tiempo, tironeada de tiempo.
Prendada de palabras.
Hecha de gestos, de amenazas.
Usted que está leyendo.
La luz, el azulejo.
Es una memoria prodigiosa.
Nostálgica y llena de odios.
Llena de luces pero rotas.
Es una memoria precisa.
No los deja ir, nunca.
Es una mano fría por la espalda.
Es un té con miel y azúcar.
Es mil ojos superpuestos.
Recuerdo desplegado, minutos.
Son los balcones, las piletas,
las plazas, las retinas.
Las lunas, simples y llenas.
Es una gruta a media luz.
Una larga temporada de palabras.
jueves, abril 06, 2006
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