viernes, diciembre 16, 2005

Queremos tanto a Silvia

Tenemos tanto que aprender de Silvia. Ella ocupa el box número 27, pero su talento desplegado desborda a todo el sector. Silvia siempre lo sabe. Silvia hace encuestas como ninguna, y su voz no pierde la calma ni cuando un cliente afirma sentirse Absolutamente No Satisfecho.
Silvia nos mira y sonríe, pero su voz brota seria, comprometida. Es el as de la encuesta teatral: Silvia separa la voz del cuerpo, y entonces esa entonación de té con miel se ajusta a las piernas abiertas y fofas, a la sonrisota de dientes apilados. Silvia disfruta del trabajo, se realiza en el goce de la repetición. Deja sonar los contestadores porque -dice- le divierte escuchar a esos robotitos parlanchines, voces galácticas de androide. Disfruta con las historias de las señoras, señoras que imagina gordas y de peinado batido, revolviendo clara de huevo al ritmo de la anécdota. Flota en el gozo de oírlas sentirse importantes, decididas, participativas.
Silvia es un genio, la revelación de la dicha telefónica. Se regodea en los rimas graciosas, en los apellidos grotescos, en los nombres orientales. Disfruta el momento anterior a ser contestado el llamado, previo a pronunciar ese nombre cuyo portador lleva con estoica resignación. Después, modula burlona y adorable cada letra, y se ríe en silencio, con ojos cómplices. Silvia desenvuelve encantos eléctricos, corredizos por el cable.
Nunca se aburre. No pierde la vista en el monitor pensando en la hora de salida, o en algún par de ojos imposibles que vuelvan su vida algo siquiera cercano a la melancolía. Usa blusas coloridas y medias rayadas, y todavía no logra naturalizar el auricular con microfonito. Parece disfrutar de él cada vez que se lo pone, jugando a la secretaria como cuando era chica. Lo ajusta con sus dedos rechonchos, mirando a los costados con autosuficiencia y exquisito estilo.
Tenemos tanto que aprender de Silvia. Ella hace del mercado una bandada de amigos grotescos, protervos, inconclusos, matizados e impunes. Para Silvia, son personajetes absurdos y atrapantes. Compañeros invisibles, confesionarios portátiles, humanidades fragmentadas en escalas de Satisfacción. Silvia adora la palabra Satisfecho. Le encanta pronunciarla lento, como si imaginara frente a sí un cofre lleno de helado bañado en chocolate tibio, y llovido de almendras.
Silvia nunca mira por la ventana, ni corre asfixiada a las 21:05. Tengo tanto que aprender de Silvia. Quisiera ser su amiga por siempre.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

saca un libro hermana. O si queres lo saco yo a mi nombre :D . Che y esta silvia...atiende lineas hot?.

Anónimo dijo...

Hola somos de la fundacion Cortazar y le queremos pedir que deje de plagiar al autor...
jajajaja muy bueno che dentro de poco te van a pagar para q metaas propagandas en las historias...
Silvia tomo su coca-cola y volvio a su casa :|

Anónimo dijo...

Plagiar a Cortázar? como es eso? fundamente sus acusaciones, hombre!

Unknown dijo...

Yo también note un tono cortazariano, aunque desconozco como fundamentarlo. Igualmente es muy común, dicen que en los 60 todo el mundo escribía como él, así como en poesía sucede lo mismo con Pizarnik. No se asuste, siga escribiendo que lo hace de maravilla!.

Anónimo dijo...

"Buenas tardes, mi nombre es Magdalena y lo llamo para hacerle una encuesta de Western Union".
"Ken, deberíamos ir a tomar unas malteadas. Ja..., ja..., es que soy solo una chica!"

Anónimo dijo...

"Buenas tardes, mi nombre es Magdalena y lo llamo para hacerle una encuesta de Western Union".
"Ken, deberíamos ir a tomar unas malteadas. Ja..., ja..., es que soy solo una chica!"

Anónimo dijo...

Buenas noches (aunque al dejar un comentario en abril de 2009 en este post, habría que buscar un término que indicara lo que viene después de la noche pero que al mismo tiempo no confunda como amanecer, que da la sensación de llegar temprano), mi nombre es Jura Cáliz roto y la llamo para una encuesta sobre consumos culturales (y de paso para fundamentar, tardíamente, las acusaciones de la Fundación Julio Cortázar). La primera pregunta sería: ¿Ha leído o piensa leer 'Queremos tanto a Glenda'?"