domingo, febrero 19, 2017

Adentro

Sabiendo que yo iba a conocer,
un día y todos juntos,
los espantos,
apuré ahora un poco el llanto
y me metí en la casa muda
sabiéndome, también, desnuda;
tembleque de sol y de canto.
Fatal y vivienda de aire,
erguida y echada a morir,
empecé a construir
un cerco de armas duras
te busqué y eras cántaro
me acerqué y era tarde.
Y entonces, por cobarde,
tomé simples recaudos;
me dije: no estás sola;
sólo estás sabiendo,
exaltados,
los espantos juntos, esperados.

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