Colgado del salvavidas, preguntó por el tamaño del mundo y
se tapó la boca con cara de raro. La pileta rugía. Las piernas le brillaban.
No sé, dije. Ni el menor atisbo.
Una brazada y otra y el más esbelto estilo mariposa. El
traje de baño le ajustaba la espalda y le dibujaba un coral. Brillaba
alejándose.
“Sobre el tamaño del mundo no sé nada”, repetí más fuerte.
Sentí un ritmo en los hombros y me inflé. Crecí, era ancha; como
una ola. Me derramé en el agua. Algunas partes mías flotaron lejos. Otras permanecían
próximas a mi centro, como imantadas; incapaces de toda despedida.
Repetí, casi gritando: “del tamaño del mundo no sé nada. Por
aquí dentro sólo hay noticias de puercoespines y pinipones”.
Él no escuchaba.
Entre lágrimas, sobre el cielo, agregué: “algún día voy a
saber más. Por ahora soy sólo eso”.


1 comentario:
Bello relato acuático... Abrazo!
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