Lo que sí,
me queda la duda,
si tendré el mismo apego
la misma prosa estrellada
el día que sea de noche
y no pueda pensar en milagros.
Encuentro canteritos, plantaciones, aguas dulces que albergaron líquenes. Encuentro una familia de estrellados, envueltos todos en un viaje sideral.
Busco la Ciudad Capital.
Busco el eje de ese mapa en plena noche, para que la linterna se haga eco. Para que aparezcan los foquitos.
Busco capitales todo el tiempo. Sólo veo pastizal y veo río. Capitales ya no quedan. El mapa oscuro no revela puñales. Es pura curación y puro invierno.
De mi mapa ya no quedan ni las rutas. Es un sol seco y una cueva de topos.
Queda ese deseo inextinguible.
Y una soga de ciudades que se enlazan.
De mi mapa tengo capitales. De capitales tengo hechos tantos mapas, que sueño con un séquito de frutas para señalar otros caminos. Un camino de miguitas que lleve hasta la Casa.
De mi mapa queda poco, sólo hay guiños.
Es un dibujo y un enigma.
Qué va.
Es un misterio.
domingo, junio 29, 2008
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1 comentario:
es muy lindo, perfecto
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