lunes, junio 19, 2006

Notas Teatro 1

N. de la R: a falta de mayor inspiración (por ahora), subo una de las notas que escribí después de la última clase de teatro (consigna dada por el profesor). Mi fiel amiga Agustina tiene ahora, como lectora, un punto priviliegiado de vista (o no).

La memoria era un ajedrez y la música la jugada perfecta, la imbatible, la que reordena las piezas con precisión de bailarina. En medio del campo desolado, viéndolo todo a lo lejos, invento un recuerdo que no tuve. Desde el árbol surge una lejanía que no tiene nombre. El punto de fuga te atraviesa la frente. Ahí estás, enredadera, de pies a cabeza, reptando en cada acorde. Como ese día del que te hablé, en que un sueño me dejó triste la tarde entera. Fue una pesadilla tibia, de circo imperial y maquillaje viejo. Fue la verdad insoportable, la que sintió Alicia en el país de los muros, de los vestidos coloridos, de los naipes asesinos. Como Alicia, igual al día en que me desperté en ausencia. Como Alicia en un corso de soldaditos de plomo, viendo cómo se expande el incendio. Pero mi memoria canta jaque mate, y yo dejo que se extienda, y que me apuñale por la espalda. Cómo evitar semejante desparramo, si estoy perpendicular a este piso, cortando el aire con cada acorde que me entra en el cuerpo. Las notas se me quedan guardaditas y calladas, hasta la próxima y contando hasta tres, así, sin respirar, así, uno y dos y tres, pero llega el fin, y la partida se rompe.
Suerte rota, así lo llaman.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

"(...) viéndolo todo a lo lejos, invento un recuerdo que no tuve". Y es un recuerdo corpóreo, que me desdibuja los límites de la realidad hasta hacerme creer que de verdad existió. Y ya no confío más en nada, porque conozco mis palancas sensitivas y las he visto accionar otras veces; me hundo en un mundo que no existe y sufro cosas que nunca me pasaron. Hasta que despierto de nuevo en mí, y me acuerdo de lo que es mío y lo que es ajeno.
Y el despertar es plomizo, y todavía sufro cosas que nunca me pasaron.

Bueno, me colqué con cualquiera, y se podría considerar una especie de plagio parcial (ese principio), pero es que me causó una sensación parecida a lo que después pude volcar acá y bueno.... eso nada más.
Una parada obligada en la ruta de la Blogosfera; lástima que las publicaciones sean algo esporádicas.

Anónimo dijo...

Nella: tremendo lo tuyo!
gracias, creo que sos mi única lectora no- conocida (o al menos la unica que se reporta por aqui). No te sentis honrada? jiji...

Anónimo dijo...

¡Miren!, ¡pasen todos! Observen lo que provoca la maravilla del teatro.
Ya lo leí como veinte veces, y no me canso. Prezzziozzzo, ezzzzpléndido, maraviyyyyozzzo.

Anónimo dijo...

Muy bueno!! Ya es decidido, inconcientemente quiero parecerme a vos, porque voy a teatro con mi amiga Agustina! Por ahi el domingo me ves castaña y medio rulosa..y alta y flaca... bueno eso no creo jeje.
Besos! fosforos! (porque tienen rico olor)
Cu, Tulia, y todas mis otras personalidades.