domingo, marzo 19, 2006

Mapa compartido

¡Sí señores! Este mapa se cansó de hablar solo. Como esto no es un libro, sino un blog (cosa que de todos modos, no pienso explotar demasiado...) propongo una interacción. He aqui la consigna: escribir un pequeño párrafo cuyas palabras comiencen, alternadamente, con las iniciales del autor. Ejemplo: si usted se llama Raúl García, ¡no espere más! Aventúrese a escribir un texto donte intercale palabras que empiecen con "R" y palabras que empiecen con "G". Si usted, en cambio, se llama Ximena Yanú, sírvase una Coca y dedíquese a leer relajadamente.

Empiezo yo, siguen ustedes. Advertencia: quien haya leído este post queda automáticamente obligado a participar, al menos con un renglón. ¡Sé dónde vive la mayoría de ustedes! Eviten represalias y háganme compañía. Son todos, todos, todos bienvenidos.

Mi planta, ¡maravilloso potus, monumental parece! Mi potus me produce mucha paz, me parece milagroso, perfecto. Mirándolo pienso: moriría por mirar plantas mientras produzco mis panes (mi panadería me permite mantenerme...) Mirar plantas me parece mágico, me permite matar pesimismos. Mi persona manipula potus mientras pronuncia misteriosas palabras; muy perdida, mística, perpleja. Músicas percibo, ¡maravillosas pulsiones musicales...! Pero mi potus mágico persiste: muchos pasos más, por milenios... Precioso, mi potus: mi pequeño mundo privado.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Aqui va la increíble contribución de mi primilla(con ciertas licencias en la consigna). No, no suele matar gente, sólo tiene problemas para controlar su agresividad... gracias a Dios la literatura salva :P

"Cuéntoles un cuento:
Caperucita caminaba callada. Un ciprés canturreó una canción. Caperucita captó. Corrió.
Un ciprés canta cuando una catástrofe urge. Casualmente, Caperucita contaba con útiles conocimientos, creía conocer cada característica universal.
Una criatura, un cuerpo con cabeza colgante, cruzaba un claro.
Caperucita, cuyos usuales confrontamientos con cadáveres ultratumbáticos, caníbales, cabras calavéricas, usureros, capacitábanla crecientemente, continuamente, convivía con cierta cautela, conocía caminos complicados.
Corrió. Urgíala criatura cavernícola, con cabellera crespa, cochina, con cara cúlica.
Cercábala, con crispantes clamores. Clavó uñas contra Caperucita.
Caperucita cayó, contra unos crujientes cascarudos.
Cernióse ultriz criatura. Clavó colmillos. Caperucita, casi ululaba, con cada úlcera causada con colmillazos.
Criatura comía carne cruda, ultimábala cruelmente, castigábala consumiéndola.
Caperucita convirtióse. Constituye, casualmente, un cuento."

Anónimo dijo...

Sencillamente preciosa su propuesta, señorita. Prométanos seguir publicando sensacionales párrafos. Su público solicita persistentemente su producción.

Anónimo dijo...

Anoche, Cacho cantó acaramelado canciones apasionadas, absolutamente cariñosas a Clotilde. "Aaaaay aaay ay ay, caaaanta........." Agotada, Clotilde agarró cuanto adoquín consiguió, arrojándoselos con ánimo . Cacho, angustiado... Clotilde, arrepentida.... Cacho anuncia: "¡casémonos ahora!". Cuánto amor, cuánta alegría...!! "Cariño, ¡acepto!".


Cariños, abrazos!!!

Anónimo dijo...

Se puso su perfume sexy, se peinó. Saco, pantalón, sobretodo pinzado. Salió pensando: "será posible?... soy perfecto!". Su prometida, sonriente, por supuesto. Su precioso solero plateado, sus pestañas suntuosamente pintadas... símil película. Pero sombríamente pensaba: "si pudiera sacarle peso sobre peso!!... soy perversa, sí; sólo pretendo su plata!!".

Anónimo dijo...

Desinfecten esto. Divagues escalonados divergen en diferentes estaciones. Demasiada estimulación disparada. Es demasiada esta dosis.¿Entienden?. ¡Desinfecten!.


Dios entenderá de dudosos esteriles.





empresa dolorosa esta. :P

Anónimo dijo...

Puedo leer, pienso ¿Lograré plasmar lúdicas palabras, letras primeras? Lidiaré, produciré la prueba lanzada por la Pardo.
¡La puta! Lengua pequeña, limitada por líneas previas, lastre… pero lo pruebo. Linda práctica la presente, lindo post. Lucho para limar pensamientos. Lenguaje-prisión. Las paredes lucen poco ligeras, pero las palabras legibles pasan livianas. Parece leve, parece lechuga, presionar letras para luego pispear la pantalla. Lo pésimo, la puntualidad. Lustros pasaron, lluvias, paraguas, largos períodos, lentos, 'Papel', 'Lunar', paradoja, lengua, popular-letrada, Paul Lafargue, “Pienso, luego…” persigo llegar por las palabras ligadas por las primeras letras: p l.
Perdón. Listo.
P (H) L

Propongo loas para la Pardo. Le pido, legue posteriores “lectoescrituras” permanentemente.

María Laura Brazao dijo...

Mi luna brillaba más lejos, blanquísima. Martín lloraba buscando mis labios; balbuceaba mientras la baba mojábale la bata. Mi larga búsqueda mental lo bloqueaba, miraba la bahía mientas los besos morían lejos. Bellas madrugadas, libros, bebidas, música… Las botellas miraban los brazos mezclados, locura bestial.
Mas, la burbuja miente, lastima. Busco mi libertad, brillar mágicamente. Listón blanco me levanta balanceándome, miro la bahía, miro la boca mojada, los búhos, Martín.
Laberintos babilónicos me laceran, busco, mientras las buenas maneras lentifican bruscos males, letales. Bebo mis lágrimas buscando, más lejos, besos mortales.

(her)Manita (de) Lechuga dijo...

Llegó mi larga manía loca mientras licuaba: manzana, leche, mango, limòn. Mas la maldita luz menguante, la máquina liquidó. Mieles lanzadas mancharon las medias. Lavo medias-largas-manías. La mano limpia, mas la mancha luchadora, mantiene lúgubre mácula. Los menores límpidos miembros, luciendo medias, la mañana luminosa merodean. Lascivas miradas levantan miedos. Lunares minúsculos le marcarán lapidarios murmullos.
“La mina luce manchada, loca mugrienta”, le menciona la muchacha linda mejor lo(o)queada. Me lastima mucho, la mala leche.

(her)Manita (de) Lechuga dijo...

Llegó mi larga manía loca mientras licuaba: manzana, leche, mango, limòn. Mas la maldita luz menguante, la máquina liquidó. Mieles lanzadas mancharon las medias. Lavo medias-largas-manías. La mano limpia, mas la mancha luchadora, mantiene lúgubre mácula. Los menores límpidos miembros, luciendo medias, la mañana luminosa merodean. Lascivas miradas levantan miedos. Lunares minúsculos le marcarán lapidarios murmullos.
“La mina luce manchada, loca mugrienta”, le menciona la muchacha linda mejor lo(o)queada. Me lastima mucho, la mala leche.